Núm. 209 | 08.07.2008
Del 29 de junio al 3 de julio se celebró en Madrid el 19 Congreso Mundial del Petróleo, un encuentro trianual que reunió en la capital española a 260 empresas del sector energético y atrajo a 14.500 visitantes. Una gran cita de la industria que no sólo ha dado pie para debatir sobre el precio del petróleo, las garantías en el suministro o los proyectos de empresas y países productores. La Responsabilidad Corporativa, los derechos humanos, el cambio climático o la transparencia también han formado parte de la agenda de un encuentro que ha mostrado la voluntad del sector por renovar su imagen y asumir nuevos compromisos.
La Agencia Internacional de la Energía ha presentado recientemente su informe World Energy Outlook, una evaluación de referencia sobre la situación energética mundial. Según sus datos, las necesidades energéticas básicas del mundo aumentarán en un 55% entre 2005 y 2030. Los combustibles fósiles seguirán siendo la fuente predominante de energía, llegando a constituir un 84% total de la demanda en ese mismo periodo. El petróleo se mantendrá, por tanto, como el combustible principal y su fracción de la demanda total tan sólo disminuirá del 35% al 32%. En contraste, la lucha contra el cambio climático requiere de una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, enormemente vinculadas al uso de combustibles fósiles.Tal vez por este motivo una visita al 19 Congreso Mundial del Petróleo dejaba una impresión ambivalente.
Recorriendo los pabellones 7 y 9 del Recinto Ferial de IFEMA en Madrid, el visitante podía detectar un ambiente distendido, el de una industria segura de su negocio y su posición en la economía mundial. Lejos de incertidumbres los fastuosos stands de países productores y empresas traslucían la prosperidad del primer sector económico mundial. Sin embargo, el abundante verde de las marcas y los videos promocionales incesantes transmitían nuevas ambiciones entre las compañías presentes. Los programas de Acción Social, las inversiones en energías alternativas y las memorias de sostenibilidad en los expositores constataban la incorporación radical y definitiva de la Responsabilidad Corporativa al discurso y la imagen de las mayores empresas energéticas del mundo. No en vano el congreso se presentaba bajo el título “Un mundo en transición: suministrar energía para el crecimiento sostenible”.
Algo está cambiando en las dinámicas de una industria que debe, cada vez más, dar respuesta a los impactos sociales y ambientales de su gestión. Muchas sesiones, intervenciones e invitados al Congreso Mundial del Petróleo han demostrado esta tendencia. Sesiones como aquella dedicada a la responsabilidad social y los derechos humanos o la presencia de Widney Brown, directora general de política internacional, derecho y campañas de Amnistía Internacional o Huguette Labelle, presidenta de Transparencia International, hubiera sido impensable en otra época. En este sentido, hay que destacar que Amninistía internacional está haciendo campaña a favor de unas normas mundiales sobre empresas y derechos humanos y de unos marcos jurídicos más estrictos tanto nacionales como internacionales para que las empresas rindan cuentas del impacto que tienen sobre los derechos humanos.
Además, el congreso también reservó un espacio físico para la Responsabilidad Corporativa (RC) llamado la Aldea Global. Compañías como Repsol YPF, Exxon Mobil, Nexen, Petrobras, Shell o Total, entre otras, mostraron en este área proyectos de corte social o ambiental. Sirva como ejemplo la colaboración entre la petrolera Shell y la ONG brasileña GAIA en el programa Promover. Esta iniciativa tiene como fin fortalecer las capacidades de lo líderes locales de comunidades pesqueras tradicionales de Río de Janeiro, promoviendo el desarrollo sostenible a través de la pesca tradicional. Para ello, se facilita formación y se crean proyectos que responden a las necesidades de desarrollo de las comunidades.
Declaraciones significativas

Por otro lado, Kell también destacó el esfuerzo de la Pacto Mundial por defender su legitimidad y el compromiso de sus firmantes, explicando como el 25 de junio se anunció la expulsión 394 compañías del Pacto debido a su inactividad a la hora de informar de sus progresos en Responsabilidad Corporativa. En total, desde enero 630 empresas han salido del Pacto.
Sin embargo, también fueron muchas las voces de la industria que apelaron a la RC como un elemento más de las empresas del futuro. “Para triunfar, la responsabilidad social empresarial debe cubrir todos los aspectos del proceso de producción. De esta manera, el rendimiento empresarial aumenta”, afirmó Ali Moshiri, presidente de Chevron África y Latinoamérica. Randall Gossen, presidente del Consejo Mundial del Petróleo enfatizó el hecho de que existe un lazo innegable entre el proceso de decisión corporativa, el cumplimiento legal y la responsabilidad hacia el medio ambiente y las comunidades, que son esenciales para el triunfo de las operaciones de una corporación. La tecnología no es el único instrumento, según Gossen, para asegurar el triunfo, se necesita además, “la licencia social para operar”. En esta misma línea Francis Saville, presidente del Consejo de la petrolera canadiense Nexen Inc destacó la necesidad de desarrollar políticas de Responsabilidad Corporativa específicas para cada país. “Cuando una petrolera tiene más de 4.000 empleados en países con culturas opuestas como Yemen, Colombia y el golfo de México hay que aplicar políticas de Responsabilidad Social Corporativa diseñadas para cada región como si esta fuera un mundo aparte”, dijo.
Por otro lado, algunos miembros de la industria reivindicaron la necesidad de un esfuerzo colectivo. Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, hizo especial hincapié en la responsabilidad colectiva de ciudadanos, Administración y empresa a la hora de reducir el impacto ambiental. El presidente de Repsol destacó a su vez la importancia y necesidad de equilibrar el balance entre demanda y oferta, contribuir a la sostenibilidad energética y dar mayor protagonismo a los gobiernos en materia de cambio climático.
Ámbitos de mejora
Sin embargo, no sólo se habló de propósitos, representantes de empresas y sociedad civil identificaron ámbitos de mejora. Elisabeth Harstad, presidenta de DNV, empresa dedicada a la auditoría y certificación, aseguró que si bien la industria ha mejorado notablemente en la prevención de grandes accidentes, aún hace falta que haya capacitación y liderazgo de quienes dirigen las grandes multinacionales del petróleo para evitar derrames de crudo, escape de gases tóxicos y explosiones de tanques de almacenamiento. En este sentido, John Campbell, director técnico de la Asociación Internacional de Productores de Gas y Petróleo, informó de que su organización ha realizado varios estudios que concluyen que especies marinas como los delfines y las ballenas cambian su comportamiento a raíz del ruido producido por la explotación y transporte del petróleo interoceánico.

“Más de la mitad de los países que cuentan con numerosos recursos no se ven influenciados positivamente de esta riqueza, por lo que se puede afirmar que no ha ayudado a sus economías domésticas la instalación de infraestructuras. De esta situación podemos extraer la falta de transparencia y la mala gestión por parte de gobiernos y compañías privadas; estas actividades deberían convertirse en los motores principales del desarrollo local”, afirmó Labelle. Mientras que Goff destacó la importancia del papel de los gobiernos para el desarrollo del sector energético. Asimismo, los ponentes designaron la corrupción como una de las principales lacras para el cumplimento de las expectativas sociales. La existencia de la corrupción en el sector energético dificulta la transparencia en la circulación y en los flujos de inversión. Por otro lado, se hizo referencia a la mala imagen que, según los ponentes, aún mantiene el sector energético. “Para poder mejorar la imagen del sector es fundamental incidir en dos aspectos: en primer lugar, el sector debe estar orgulloso de su labor de suministrar energía a la sociedad, y, en segundo lugar y más importante, no debería tener miedo a poner sobre la mesa sus propios problemas, hecho que ha ocurrido en el pasado continuamente”, afirmó Gould.
Entre las medidas que se mencionaron para mejorar la gestión y transparencia de las empresas del sector pueden destacarse la transparencia para abordar nuevos proyectos; una difusión de la información clara y sin hermetismos, políticas de Responsabilidad Corporativa asumibles por todos; armonización de la ética y los principios empresariales y, por supuesto, un compromiso para con la ciudadanía. En el Congreso Mundial del Petróleo que se celebrará en 2011 en Doha, Qatar, habrá una nueva oportunidad de analizar cuánto se ha avanzado en esta dirección.