Núm. 188 | 29.01.2008
Durante el verano de 2007 Novartis interpuso dos pleitos en la India, uno de ellos contra un apartado de la ley de patentes del país asiático y otro para conseguir registrar una patente. Las ONG activaron una campaña internacional contra la farmacéutica acusándola de poner en peligro el acceso de miles de personas a medicamentos más baratos. Meses después las autoridades indias han desestimado una de las demandas. Sin embargo, Novartis mantiene sus reivindicaciones y su demanda para registrar su fármaco Glivec.
Hecho: Novartis denuncia el apartado 3(d) de la Ley de Patentes India que sólo permite registrar la patente de un medicamento si este suponen una innovación total respecto a los ya existentes. Su objetivo es poder patentar Glivec, un fármaco que se utiliza para tratar un tipo de leucemia. En la India se comercializa un versión genérica de este medicamento.
Acusación: Si la demanda de Novartis prospera y cambia la ley, miles de patentes podrían otorgarse más ampliamente en la India, haciendo que se reduzca drásticamente la producción de medicamentos genéricos, más baratos y, por tanto, asequibles para los más pobres en los países en desarrollo.
Durante este verano las ONG mantuvieron una campaña internacional contra Novartis que giraba en torno a esta acusación, dirigiendo todo su poder mediático y de movilización social en contra de la farmacéutica suiza.
El derecho a la salud, la innovación médica, la inversión económica en investigación, el desarrollo de mercados y las desigualdades sociales son elementos que se mezclaron de una manera casi frenética en la pugna entre Novartis y organizaciones como Intermón Oxfam o Médicos Sin Fronteras por la causa de las patentes en la India.
El origen de esta batalla se encuentra en las salas de reuniones de la Organización Mundial del Comercio, OMC, y llega hasta los enfermos más pobres de cualquier lugar del planeta, y, entre un punto y otro, se encuentran las patentes y la industria farmacéutica.
La OMC y las reglas de juego
En 2001 la presión de las organizaciones civiles en la Ronda de Doha de la OMC permitió introducir matices al Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC). Este acuerdo fue diseñado para proteger las patentes y preservar, de este modo, el comercio relacionado con la innovación industrial. Sin embargo, las organizaciones civiles veían en estas reglas un mecanismo para que la industria farmacéutica creara “monopolios de facto dejando fuera del mercado alternativas genéricas” a sus medicamentos. Hecho que consideraban muy grave teniendo en cuenta que estas patentes duran al menos 20 años y que el mayor número de personas con enfermedades infecciosas se encuentra entre la población pobre de los países en desarrollo.
Resultado de esta presión es la Declaración de Doha sobre ADPIC y Salud Pública del 14 de noviembre de 2001 que, con el fin de salvaguardar salud la pública, introduce dos matices a la ADPIC. Primero que, con este fin, los países en desarrollo podrían, dentro del marco de la OMC, permitir la introducción de genéricos para bajar el precio de los medicamentos. Segundo, obliga a los miembros de la OMC a facilitar la exportación de medicamentos genéricos a todos los países en desarrollo con escasa producción propia, lo que ya se conoce como el Párrafo 6 de la Declaración de Doha.
La India es el país que mejor representa el impacto de este párrafo. El país asiático es el líder exportador mundial de medicamentos genéricos de bajo precio, exportando aproximadamente un 67% de su producción a los países en desarrollo. Hasta 2005, cuando la India adapta su legislación a los acuerdos de la OMC, no se reconocían las patentes sobre fármacos. Posteriormente, la sección 3 (d) de la nueva ley de patentes precisa que una molécula sólo será patentada si supone una innovación total o sustancial de una molécula ya existente. En base a este criterio la Oficina de Patentes India rechazó en enero de 2006 la patente de un fármaco contra el cáncer de Novartis, llamado Glivec. La Oficina no consideraba Glivec una “verdadera innovación” porque la molécula base del fármaco, imatinib, fue inventada en 1993 cuando la India aún no reconocía las patentes farmacéuticas. Esto permitió que la industria de genéricos pudiera producir versiones de este medicamento que, actualmente, se exportan a países como Perú, Argentina, Chile, Guatemala, Venezuela, Uruguay o Colombia.
Por su parte, Novartis mantiene que aquella molécula sólo fue el primer paso en el desarrollo de Glivec y que el fármaco actual representa una verdadera revolución frente a la molécula.
Dada esta situación Novartis decide interponer dos pleitos en la India: uno es el recurso presentado contra el apartado 3 (d) de la Ley de Patentes india, y otro la apelación al rechazo de patente para Glivec. La decisión de la empresa farmacéutica despierta una polémica pública inusitada.
El impacto de una victoria judicial
Su victoria en el primer caso facilitaría la tramitación de patentes, limitando el negocio de la industria local de genéricos y, por tanto, su producción y exportaciones. Mientras que si prosperara su apelación sobre la patente de Glivec la industria de genéricos podría seguir produciendo sus versiones de imatinib ya que son anteriores a la Ley de Patentes. Novartis cree que estos productos no debieran ser competencia para Glivec, ya que considera que su fármaco supera con mucho a otras versiones. Sin embargo, un tratamiento con Glivec cuesta en la India unos 2.100 euros mensuales frente a los 135 de un tratamiento con genéricos.
En este contexto, la presión que recibió la empresa suiza para que retirara su demanda es enorme. Es difícil contar con la benevolencia de la opinión pública cuando, de un lado, se encuentra un gigante empresarial con unos ingresos netos en 2006 de 7 billones de dólares y del otro las ONG colocan a los miles de enfermos de los países en desarrollo. Sin embargo, la empresa se mantuvo en su posición consciente de que contaba con el respaldo de la industria farmacéutica y el acuerdo de gobiernos como el norteamericano, que promueve en su negociaciones comerciales una versión reforzada de al ADPIC que defiende a ultranza el uso de patentes.
De este modo, la farmacéutica respondió a la campaña internacional en su contra facilitando toda la información posible para dar su versión de los hechos. En vez de esconderse en un silencio que podría resultar culpable atiendió a los medios, respondió a las cartas enviadas de forma pública por Intermón y reservó toda una sección de su web institucional para responder todas las preguntas y dar todas las explicaciones que cualquiera podría pedirle.
Novartis defiende el papel de las patentes, como garantes de la innovación médica y, respecto al el acceso a Glivec, destaca que, como empresa, no tiene un mercado que ganar con este producto ya que dona 99% de los tratamientos que se dan en la India con este fármaco a través de su programa Glivec International Patient Assitance Progam (GIPAP). En definitiva, para la empresa la demanda tenía como fin “salvaguardar los incentivos que permiten mejorar las medicinas que los pacientes necesitarán en el futuro”.
El 6 de agosto un tribunal de la ciudad de Chennai, en el estado indio de Madras, rechazó la demanda presentada por la compañía relacionada con la sección 3d de la ley india de patentes de 2005 declarándose no competente para juzgar el caso. Esta corte “no puede decidir si la norma está de acuerdo con los aspectos relacionados con el comercio de los acuerdos sobre derechos de propiedad intelectual o no”, concluyeron. Intermón Oxfam, IO, y Médicos Sin Fronteras, las dos organizaciones que fueron más activas en las protestas contra Novartis, manifestaron públicamente su alegría respecto a esta resolución ya que, según Ariane Arpa, directora general de IO, “la sentencia de los tribunales indios es un gran motivo de alegría para los millones de personas que van a poder acceder a un tratamiento médico a un precio asequible”.
Aunque el revuelo mediático pasó y da la impresión de que todo ha terminado, este no ha sido más que un episodio más de un debate internacional de gran calado en el que Novartis quiere jugar un activo papel. “Este debate es parte de un dilema más amplio relacionado con la globalización que afecta hoy en día a las potencias económicas emergentes: dos mercados en un país. En la India Novartis, mantiene una estrategia doble orientada al paciente, ampliando el acceso mediante nuestros programas de asistencia a pacientes y trabajando para asegurar una protección efectiva de la innovación. Estamos seguros de que el debate sobre las deficiencias de la ley de patentes indias continuará, porque asegurar que se dan los incentivos necesarios para la investigación es el único modo para facilitar en el futuro medicinas innovadores para los pacientes. Novartis ha impulsado este debate esencial en la India, y continuará participando en esta discusión”.
Mientras la reclamación sobre la patente de Glivec sigue su curso y la decisión sobre la sección 3d de la ley de patentes indias está ahora en manos de la OMC. Sin duda, esto no ha terminado.