REPORTAJES

Inditex supera el examen

Inditex supera el examen

Inditex tiene 1.562 proveedores repartidos por los cuatro continentes. Una amplísima red de suministro  cuyo control supone un reto no sólo desde la perspectiva comercial. Para supervisar las condiciones laborales de sus proveedores y superar las críticas de las ONG Inditex ha diseñado una meticulosa política Responsabilidad Corporativa única en el sector textil español. 

 

El mapa de responsabilidades, partícipes e interesados en la actividad empresarial se ha ampliado en múltiples direcciones y aspectos desde la perspectiva de la Responsabilidad Corporativa, RC.  En el caso de los proveedores no se sabe bien que fue antes la RC o los escándalos en la cadena de suministro de las multinacionales. La relación con los proveedores fue una de las primeras fuentes de polémica en torno a la gestión empresarial de dimensión global.

Caso paradigmático fue el escándalo de Nike y sus proveedores asiáticos. Las denuncias de abusos contra los trabajadores y la contratación de menores en la fábricas de sus proveedores redibujaron la visión colectiva de cómo y dónde se fabrican las cosas en el mundo en el que vivimos.  Las empresas venden productos que no siempre fabrican y quienes los fabrican pueden estar al otro lado del planeta en condiciones laborales deplorables.  ¿De quién es la responsabilidad?

La respuesta a esta pregunta ha contribuido a la configuración de la RC incorporando a los proveedores al grupo de públicos de las empresas que deben ser considerados en su impacto económico, social y ambiental.  Esto es así en una doble vertiente: las empresas deben gestionar su cadena de suministro en términos de RC y aprovechar el marco de estas relaciones para promover la difusión de la responsabilidad social empresarial.

Las Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, el Pacto Mundial de Naciones Unidas y la Alianza Europea para la RSE de la Comisión Europea recogen esta visión de la responsabilidad a lo largo de la red de suministro. Tampoco GRI-G3 deja lugar a dudas  estableciendo como indicador el porcentaje de principales distribuidores y contratistas que han sido analizados en materia de derechos humanos y preguntando sobre medidas adoptadas como consecuencia de los resultados obtenidos. Todas las organizaciones que tiene el nivel de aplicación más alto de G3 tienen que haber respondido a esta pregunta.

Tras la experiencia de Nike las multinacionales y, especialmente, las del sector textil son organizaciones centrales en el trabajo de RC con la cadena de suministro. Y si se trata de textil, multinacional y España una empresa ineludible es Inditex.

Son conocidas por todos las conquistas comerciales de la multinacional gallega, sin embargo,  pocos saben de la importancia que da la compañía a la gestión social de la cadena de suministro y cómo la presión de las organizaciones sociales ha colaborado en la evolución de esta gestión. 

 

Setem en la junta de accionistas

Inditex creó su departamento de Responsabilidad Social en 2001 con la voluntad de impulsar una nueva política de trabajo basada en la Responsabilidad Corporativa. Para ello contrata en julio de ese año a Javier Chércoles, ex responsable del área de consultoría de Reputación Corporativa en PricewaterhouseCoopers.

En aquel momento ya estaba claro que el trabajo con proveedores sería uno de los pilares principales de esa nueva política. Prueba de ello es que antes de la incorporación oficial de Chércoles se había desarrollado lo que sería la herramienta estrella del departamento para los próximos años: el Código de Conducta Interno y, especialmente, el Código de Conducta de Talleres y Fabricantes Externos.  Además, de que ya estaban previstos los primeros pasos del programa de Auditoría Social para proveedores. Sin embargo, los inicios del departamento no serían fáciles.

En agosto 2001 y coincidiendo con la flamante salida a Bolsa de la compañía de Amancio Ortega, la organización no gubernamental Setem compra 120 acciones para hacerse un hueco en la junta de accionistas. El objetivo era adquirir el derecho  de exigir a Inditex información sobre las condiciones laborales de sus trabajadores en los países en desarrollo. Inditex “es una de las empresas textiles españolas que menos información da sobre sus procesos de producción”, declaraba en aquellos días a Europa Press el director de Setem Catalunya, Toni Codina. Era la primera vez en España que una ONG trasladaba su activismo social a la sala de juntas.


La acción de Setem se enmarcaba en una campaña internacional que había nacido en Holanda doce años antes. Allí una manifestación frente a unos grandes almacenes para denunciar las horribles condiciones de trabajo existentes en Filipinas desencadena la creación de la Campaña Ropa Limpia. La campaña, que reivindica la mejora de las condiciones laborales en el sector textil y del material deportivo mundial, ahora está activa en 12 países europeos a través de una red de ONGs y sindicatos.

En 1997 llega a España buscando dimensión internacional y poner un ojo en las actividades de las emergentes multinacionales del textil español. Setem asume la coordinación española de la campaña y exige a las empresas que adopten prácticas laborales basadas en los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El año 2001 es un momento de gran impacto de la campaña en el país, tanto por la compra de acciones inspirada en la experiencia de las ONG ambientalistas, como por la publicación del informe Ropa Limpia. Si el caso de Nike desveló al mundo cómo y donde se hacían sus zapatillas, la Campaña Ropa Limpia  y este informe trasladaron al escenario español  datos y acusaciones que implicaban a las textiles españolas en la misma dinámica de subcontratación de la producción que traía consigo la aparición de abusos sociales.

En este contexto acomete Inditex la implementación de una nueva dinámica de relación con lo proveedores, bajo la mirada atenta de las organizaciones sociales que buscan en la textil los indicios de un gestión irresponsable. Los años siguientes supusieron la maduración de la política iniciada por Inditex espoleada por las críticas de estas entidades.

 

Años polémicos

En 2002 Inditex es admitida en el Dow Jones Sustainability Indexes  y en 2003 publica su primera memoria de sostenibilidad. Dos meses después la Campaña Ropa Limpia e Intermón presentan el informe “La moda, un tejido de injusticias” donde, como detallan los responsables de  la campaña, se “denuncia esta nueva forma de esclavitud y constata como algunas empresas textiles buscan simplemente maximizar sus beneficias por encima del respecto a los derechos de los trabajadores –contratados o subcontratados- en países cuya legislación favorece este tipo de abusos”. El informe hacía referencia a los datos extraídos de las fábricas de Tánger subcontratadas por empresas españolas como Inditex, Mayoral y El Corte Inglés. En ese mismo año, salta a los titulares de la prensa la supuesta implicación indirecta de la multinacional en la explotación de inmigrantes ilegales, en su mayoría de nacionalidad china, en pequeños talleres que cosían ropa para Zara. 

Febrero de 2004 un nuevo informe de Intermón: “Moda que aprieta. La precariedad de las trabajadoras en la confección y la responsabilidad social de las empresas”.

El año 2005 se inicia con el derrumbamiento de la fábrica de ropa Spectrum en Bangladesh, uno de los proveedores de la empresa. Mueren 64 trabajadores. Julio de 2005 nuevo informe de Intermón: “Marcando tendencias: Hacia un negocio socialmente responsable”. 

Enero de 2006, otro informe de Intermón, “Hacia una deslocalización textil responsable”. Mayo de ese año, el semanario portugués Expresso denuncia que una empresa subcontratada por Inditex en el país vecino explota niños.  La empresa emite un comunicado público en el que manifiesta que no halla indicios de explotación infantil en sus proveedores de Portugal.

La Campaña Ropa Limpia aprovecha la oportunidad y hace a su vez un comunicado dos meses después en el que denuncia las “carencias graves en la política de RSC de Inditex”. En concreto afirma, “de los 10 últimos casos de violación de los derechos laborales investigados y denunciados por la campaña, Inditex ha estado involucrado en 4 casos en 3 países diferentes (Bangladesh, Turquía y Camboya). Dos casos, están relacionados con fábricas siniestradas donde hubo que lamentar víctimas mortales y cientos de heridos, y, los otros dos remiten a denuncias por violación de los derechos de sindicación e intimidación a los y las trabajadoras”. Un mes antes Inditex había aprobado la creación del Comité de Ética y el Comité de Auditoria y Control.

En definitiva, durante los primeros años la empresa vivió una importante dosis de escrutinio social mientras definía su política de RC y su relación con un número de proveedores creciente. Sin embargo, lejos del antagonismo que cualquiera pudiera esperar entre empresa y ONG, parece que Inditex y la Campaña Ropa Limpia han encontrado un  punto de equilibrio y entendimiento común en el que cada parte juega su papel.

“Aportamos una visión diferente. Nosotros no nos preocupamos por el lucro y ellos tienen este aspecto cubierto de sobra con lo que lo que intentamos aportar a la empresa es el lenguaje social y ella tiene que traducirlo en términos de su práctica empresarial”, explica Annie Yumi, responsable de campañas de Setem. “Lo más valioso de la Campaña Ropa Limpia, en el trabajo con las empresas, es la existencia de una comunicación abierta, fluida, tanto ascendente como descendente y, por suerte, existe esa comunicación entre la campaña e Inditex. Puede ser tan fácil como coger un teléfono y llamar”, añade.

 

Diálogo y fortalecimiento de la cadena de producción

En esta tarea de “traducción” parece que Inditex ha sido alumno aventajado y ha sabido neutralizar las críticas desarrollando una estrategia de RC atenta a las reivindicaciones sociales, y centrada en dos aspectos fundamentales: el fortalecimiento de la cadena de producción y el diálogo. 

Los Programas de Fortalecimiento de la Cadena de Producción de Inditex articulan la implantación y, posterior, verificación del Código de Conducta de Fabricantes y Talleres Externos de la compañía.  El procedimiento incluye cuatro fases: Pre-Assesment, Company Profile, Social Audit Programme, Corrective Action Plan Audit Report y ADN Corporativo.  Cada fase define un estado de la relación del proveedor con Inditex. Desde el análisis previo a la asignación de un ‘rating’ de riesgo como proveedor denominado ADN Corporativo. En medio, el proceso de auditoría y los consecuentes programas correctivos en los casos de incumplimiento. Un detallado proceso que en 2006 ha implicado 1.343 talleres auditados y 302 abandonados por incumplimiento del Código o por razones comerciales. De esta manera, Inditex aborda la situación de sus proveedores, minimiza el riesgo de la deslocalización de su producción y consolida un modelo empresarial arraigado en un código de conducta público.

Sin embargo, la profundidad del ‘modelo Inditex’ se observa también en el hecho de considerar el entorno social y empresarial de sus proveedores. La figura del cluster de proveedores y los Programas de Capital Social muestra hasta donde llega un enfoque que no se limita a la exigencia hacia el socio comercial sino en la creación de apoyos que faciliten la gestión responsable para empresa que actúan, muchas de las veces, en economías en desarrollo.

Los Programas de Capital Social se dirigen a la formación de personas comprometidas con el entorno social y laboral de los proveedores. Por ejemplo, a través de la formación básica en derechos humanos y laborales fundamentales a directores y responsables de recursos humanos en las fábricas de los proveedores de Bangladesh y Camboya.  Sin embargo, este es un programa en retroceso, ya que en 2004 recibía fondo por valor de 341 mil euros y en 2006 no superó los 150 mil.

Lo que sí parece una herramienta de interés creciente para la compañía es el cluster de proveedores. Los clusters de proveedores son grupos de trabajo, promovidos por Inditex y compuestos por proveedores, sindicatos, asociaciones empresariales y compradores internacionales. Responden al objetivo de afrontar la complejidad de los entornos de producción y promover su sostenibilidad. Inditex cuenta con estructuras de este tipo en China, Marruecos, Portugal y Turquía y durante este año pretende ampliar estos grupos a Bangladesh e India. 

China cuenta con el mayor cluster con 129 proveedores que, durante 2006, se reunieron en tres ocasiones con parte del equipo de RSC de Inditex, los responsables de equipos de compra de la compañía en Asia, los auditores sociales externos de Intertek China y observadores sindicales independientes. De este modo, el cluster es un espacio de diálogo regional donde la empresa desarrolla una relación con el entorno productivo que permite atajar dificultades y establecer objetivos de forma más dinámica y personal. 

Precisamente el diálogo es, en definitiva, el elemento estratégico que ha hilado la evolución de  Inditex en estos años en cuanto a sus iniciativas y reacciones con los proveedores. La presencia de Inditex en plataformas y foros compuestos tanto por organizaciones empresariales como sociales  se ha multiplicado.

En 2001 Inditex se incorpora al Global Compact y dos años más tarde promueve con otros la creación de la Mesa Cuadrada un espacio de diálogo en el que en aquel momento participaban ONG como Aministía Internacional, Cruz Roja o Setem.

Diciembre de 2002 crea el Consejo Social dentro de la compañía, un órgano asesor en materia de RC constituido por representantes del sector social. En 2004 Inditex se suma a la iniciativa Business Social Compliance Initiative, un proyecto dedicado al desarrollo de un código de conducta y una metodología de trabajo y de normalización en materia de implantación de los derechos humanos en la cadena de producción.

Finales de 2005 Inditex se incorpora al Ethical Trading Initiative, ETI, una plataforma de diálogo y que promueve la implantación de códigos de conducta en la cadena de producción de sus miembros. ETI cuenta con la participación de 40 empresas, entre las que también se encuentra Adolfo Domínguez, ONG y sindicatos. Para entonces Inditex también está implicada en el Multi-Fiber Agreement Forum otra plataforma de diálogo que trata los problemas de la producción textil internacional en la que están presentes tanto fabricantes y distribuidores como sindicatos y ONG. Fue creada en 2004  para abordar los retos que plantea la progresiva desaparición del sistema de cuotas que rige la industria textil y  su comité Ejecutivo está constituido por la Organización Internacional del Trabajo, organizaciones sociales como Oxfam y  las empresas The Gap e Inditex.

Inditex ha abierto brecha en la relación con sus proveedores, demostrando una ambición  en el desarrollo de su política de RC al nivel de su ambición comercial.  Cuanto más grande es la multinacional  gallega mayor es el alcance de sus actividades con los proveedores de forma que sus intervenciones son más determinadas e incluyen a más actores.

De este modo, parece que aún queda recorrido para hablar de un modelo “Inditex” cerrado.  La proyección de las actividades de la empresa en este campo se encuentra en constante evolución y el horizonte límite aún no está descrito. Sin embargo, hoy por hoy, en el sector textil español en cuanto a la estrategia de RC con proveedores Inditex ya marca la pauta.

Alma Pérez

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