CRISIS

Exxon Mobil versus cambio climático

Exxon Mobil versus cambio climático

“Proteger el mañana. Hoy”, este es el eslogan que Exxon Mobil utiliza para resumir los objetivos que inspiran su gestión empresarial a nivel ambiental. Sin embargo, muchos dudan de su compromiso con el futuro del planeta.  Distintas organizaciones y sectores de la política estadounidense acusan a la petrolera de promover la negación del cambio climático y, con ello, contribuir a la confusión pública y a la inactividad de la política ambiental del Gobierno de los Estados Unidos durante la pasada década.

 

ExxonSecrets.org y Exxpose Exxon son dos campañas, promovidas por entidades sociales entre las que destaca Greenpeace y las norteamericanas Defenders of Wildlife y el Natural Resources Defense Council, dedicadas a denunciar el apoyo que Exxon Mobil habría prestado durante años a los “escépticos” del cambio climático. Según estas organizaciones entre 1998 y 2006 la compañía petrolera habría dedicado 23 millones de dólares a financiar las actividades de organizaciones que han colaborado en cuestionar la existencia del cambio climático. En 1998, coincidiendo con el inicio de estas supuestas actividades,  Estados Unidos firma el Protocolo de Kioto, aunque no llegará nunca a ratificarlo.

En 2006 la compañía afirma públicamente que ha dejado de apoyar entidades  que tuvieran que ver con la corriente “escéptica” frente al cambio climático y define su posición sobre este problema en los siguientes términos: “El clima continua siendo un área de estudio científico de extraordinaria complejidad. No obstante, los riesgos para la sociedad y los ecosistemas que se derivan del incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero podrían demostrar ser significativos, así, a pesar de las áreas de incertidumbre que existen, es prudente desarrollar e implementar estrategias que afronten estos riesgos”.

Una de las organizaciones que ha recibido el apoyo de Exxon Mobil durante los últimos años es el Competitive Enterprise Institute, CEI, que recibió hasta 2005 fondos por valor de 1,6 millones de dólares.

Desde CEI cuestionan el alarmismo generado en torno al cambio climático y la efectividad del Protocolo de Kioto, ya que en su opinión, es un sistema ineficiente para la reducción de emisiones que costaría a la Administración americana 100 mil millones de dólares al año restando competitividad al país. 

Prueba de ello es que, durante este verano, CEI celebraba el décimo aniversario de la aprobación de una resolución en contra de la firma de Kioto en el Senado de los Estados Unidos.  Mientras la Casa Blanca estaba inmersa en las negociaciones del Protocolo esta resolución instaba al Gobierno a no firmar ningún tratado que no extendiera la limitación de emisiones de gases de efecto invernadero a los países en desarrollo o que provocará en un daño económico serio para el país.

 

Exxon cuestionada

A pesar del posicionamiento público de la empresa sobre este tema, Greenpeace niega que Exxon haya modificado sustancialmente su comportamiento sino sólo sus “relaciones públicas”.  Según investigaciones de la ONG, en 2006 la empresa donó un millón y medio de euros a este mismo tipo de organizaciones. En concreto señalan a cuatro grupos que habrían estado en el centro de la lucha de Exxon Mobil “en contra de la acción contra el calentamiento global”. Estos son The Heartland Institute, George C. Marshall Institute, American Legislative Exchange Council y Frontiers of Freedom.

Al hilo de esta polémica la memoria 2006 de Exxon Mobil revela dos aspectos importantes. Por un lado, Exxon afirma haber desarrollado el diálogo con grupos  externos tanto para “ampliar su comprensión de las distintas perspectivas en esta materia como para detectar las confusiones que pudieran existir sobre la visión de Exxon Mobil entre los grupos externos.” Mientras en otro punto habla de su apoyo al desarrollo de políticas públicas para enfrentar el cambio climático. Capítulo para el que, según el mismo documento, en 2006 dedicó 6.5 millones de dólares y del que se benefician instituciones como la American Enterprise Institute, el Center for Strategic and International Studies o la Brookings Institution. Sin embargo, Exxon Mobil también aclara que su apoyo económico no conlleva ningún control sustantivo o responsabilidad sobre las recomendaciones o análisis que producen estas organizaciones.

Greenpeace ha denunciado que dos miembros del American Enterprise Institute enviaron cartas durante el verano de 2006 a un número desconocido de científicos y profesores ofreciendo diez mil dólares al autor que criticara el siguiente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés, resaltando las limitaciones de los modelos climáticos que presentaran.

Para entender, el alcance  de una iniciativa semejante hay que saber que el IPCC es el organismo líder a nivel mundial en el estudio del cambio climático.  Fue creado por las Naciones Unidas en 1988 para proveer al mundo de información clara y equilibrada sobre el estado de este proceso ambiental. El informe al que hacían referencia ha sido publicado en 2007 tras seis años de trabajo, en el que han participado más de 130 países y 3750 expertos, entre los que se encuentra la élite científica del planeta.

No sólo Greenpeace o el resto de miembros de las campañas cuestionan las donaciones de la petrolera. La Royal Society dirigió una carta a Exxon en septiembre de 2006 señalando su preocupación por las afirmaciones que realizaba la compañía en su memoria de ciudadanía corporativa en 2005. Allí Exxon esgrimía que las afirmaciones del IPCC se basaban “en conclusiones relacionadas con un juicio experto más que en métodos estadísticos objetivos y reproducibles”.  Alarmado por la incorrección de estas afirmaciones un alto directivo de la Royal Society destacaba en la carta  la inconsistencia de tales argumentos y  pedía a la empresa saber si, como había prometido en reuniones previas, retiraría su apoyo a entidades que facilitaban una información tan  imprecisa e incorrecta sobre el cambio climático.

También, tiempo después, dos senadores norteamericanos se implicaban en las protestas contra Exxon Mobil esta vez destacando la penosa contribución de la empresa a la política exterior norteamericana.  Los senadores John Rockefeller IV y Olympia Snowe enviaron en octubre de 2006 una carta de protesta al consejero delegado de la empresa, Rex W. Tillerson donde hacían reclamaciones como las siguientes: “Exxon Mobil tiene obligación y una responsabilidad hacia la comunidad global de abstenerse de prestar su apoyo financiero o de otro tipo a artículos y publicaciones sin fundamento sobre el cambio climático, que sólo sirven para difuminar el importante debate mundial planteado por rigurosas investigaciones y escritos. Los esfuerzos de aquellos apoyados por Exxon Mobil promocionan la falsa creencia entre la comunidad internacional de que los Estados Unidos son insensibles al calentamiento global y no están dispuestos a entablar una discusión seria sobre lo  que muchos consideran que es uno de los asuntos más importantes a nivel económico y medioambiental del siglo XXI.”

 

El escepticismo y la política americana

Efectivamente las ONGs  también ven un claro alineamiento entre las posiciones que pudiera haber favorecido la empresa en estos últimos nueve años y la actual política de la Administración norteamericana. 

Con la llegada al poder de George W. Bush en 2001 los Estados Unidos se desligaron definitivamente del Protocolo de Kioto. El Presidente Bush comunicó que su país no ratificaba el Protocolo porque las reducciones de emisiones no se aplicaban igualmente a todos los países, en referencia a las economías en desarrollo, y esto podría dañar a la economía americana.  Un duro revés al mayor acuerdo internacional en materia ambiental de la historia, ya que  Estados Unidos es el país que emite mayor volumen de gases de efecto invernadero.

En 2002 el Presidente Bush adquirió el compromiso de desarrollar una estrategia que llevara a una reducción del 18 por ciento de las emisiones norteamericanas en 2012. Para ello, se están desarrollando múltiples investigaciones científicas, programas y alianzas público-privadas orientadas a reducir las emisiones tanto a nivel estatal como federal. En esa misma línea, el Gobierno americano es el principal donante de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.

Sin embargo, el trabajo con las empresas tiene un cariz voluntario y no existe un compromiso con el conjunto de naciones en el esfuerzo alineado que supone el Protocolo de Kioto.  Por otro lado, a cinco años del objetivo presidencial, la economía norteamericana ha incrementado sus emisiones de gases de efecto invernadero en más de un 15% respecto al año base 1990 según el Informe sobre la Acción Climática en Estados Unidos 2006 de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

En definitiva, las acusaciones hacia Exxon Mobil son graves por su incidencia social y política si tenemos en cuenta las repercusiones que se auguran con motivo del cambio climático.  Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, presentado en abril de este año, el futuro que se nos avecina se confirma incierto.  En una región como la mediterránea se pronostica  un incremento de las altas temperaturas y la sequía con la consiguiente reducción en la disponibilidad de agua, potencial hidroeléctrico, turismo de verano y productividad en los cultivos, junto con un incremento de los riesgos para la salud asociados a las olas de calor y la frecuencia de los incendios incontrolados.  En un plano global miles de personas se verán afectadas por fenómenos climatológicos extremos, inundaciones y olas de calor, y la mayoría de los organismos y ecosistemas de Europa tendrán dificultades para adaptarse.

Se nos presenta un reto histórico que requiere de una movilización global inédita en nuestra historia como especie. Un esfuerzo colosal por reducir el impacto ambiental de la actividad humana sin mermar las posibilidades de desarrollo y bienestar de todos los pueblos de la Tierra.  Así pues, es fácil entender que cualquier esfuerzo en sentido contrario tiene una dañina trascendencia para toda la humanidad.  Más si tenemos en cuenta la envergadura social y económica de una empresa como Exxon Mobil.

Exxon Mobil es la mayor empresa petrolera del mundo. En 2006 obtuvo unos beneficios netos de 39.500 millones de dólares que se materializan gracias al amplísimo marco social y económico que rodean a la empresa. Entorno que se cuantifica en 2,5 millones de accionistas individuales, 2.000 accionistas institucionales, 10 millones de clientes, 175 mil proveedores y 82 mil empleados que se reparten por cerca de 200 países.

Pocas organizaciones tienen una red social tan extensa y una capacidad de contacto tan global como esta multinacional. Todo ello pone en evidencia lo que Exxon Mobil podría llegar a hacer en favor de la lucha contra el cambio climático. Todo lo que puede hacer o haber hecho en contra de esta lucha puede ser una carga moral y económica que la sociedad mundial no le pueda perdonar en un futuro cercano. 

 

Más información en:
www.exxonmobil.com/Corporate/Citizenship/citizenship.asp
www.ipcc.ch
www.exxonsecrets.org
www.cei.org
www.royalsoc.ac.uk/document.asp?tip=1&id=5851

Alma Pérez

COMENTARIOS

10 Comentarios
  • 1

    Día - Hora: 14.05.2008 - 16:52:25

    laura

    esta muy bien esta interesantisimo.Espero que mucha gente lo leo por que merece la pena leerlo.

  • 2

    Día - Hora: 13.11.2007 - 13:51:47

    Ana

    Efectivamente todos podemos aportar nuestro granito de arena y las empresas el suyo pero nuestros gobiernos tiene la obligación con nosotros de velar por nuestros intereses e implantar medidas preventivas internas y llegar a un consenso con el resto de paises.Si no caminan en la misma dirección gobiernos, empresas y particulares, se puede hacer algo pero no suficiente.Son muchos los Nike/Exxon con los que hay que combatir...

  • 3

    Día - Hora: 12.11.2007 - 18:37:52

    Jose Maria

    Efectivamente , Juan . Nosotros tenemos , eso sí , una gran baza y es la de no consumir los productos de aquellas empresas que juzguemos irresponsables . Es memorable el boicot que se le hizo a Nike hace unos años por las condiciones laborales tan terribles de sus trabajadores asiaticos.Ese boicot trajo consecuencias importantes en la política de Nike . Creo que tenemos más fuerza como consumidores que como manifestantes.

  • 4

    Día - Hora: 08.11.2007 - 15:27:31

    Juan Fernández

    No estoy de acuerdo contigo Miguel, creo que José María a dado en el punto, las empresas tienen mucho más poder político del que imaginamos, por eso ellas deben ser las que den un paso adelante de la mano de los poderes públicos

  • 5

    Día - Hora: 07.11.2007 - 13:38:20

    miguel

    En cuanto al comentario de Jose maria creo que la sociedad tristemente poco puede hacer por sí sola. El deber está en los poderes públicos, porque estaría dispuesta la sociedad del primer mundo a renunciar a su estado de bienestar, renunciar un pais a su crecimiento económico o una empresa a dejar de crecer por velar por el medioambiente. Sinceramente no

  • 6

    Día - Hora: 06.11.2007 - 19:41:59

    Jose Maria

    El calentamiento global es un hecho del que algunos no se quieren dar cuenta , por la cuenta que les trae . Lamentablemente Exxon tiene un enorme poder económico y político por lo que soy bastante escéptico al respecto de lo que la sociedad de una forma espontánea podrá contestar , con su actitud ,frente a una política poco responsable.Por mi parte , uso transporte publico siempre que puedo , e incluso a veces uso mi bici para desplazarme. Pero soy consciente de que sólo son pequeños detalles en

  • 7

    Día - Hora: 05.11.2007 - 14:23:19

    miguel

    Cuando Exxon mobil vea la oportunidad de tener mas beneficios protegiendo el medio ambiente entonces dedicará todo su empeño y dinero. Mientras tanto todo será lavado de imagen y como dice el artículo relaciones públicas. Exxon no es una ONG. Excelente artículo

  • 8

    Día - Hora: 05.11.2007 - 13:42:56

    Rubén

    Creo que el claro compromiso a favor del medioambiente no sólo de Exxon sino de la mayoría de las compañías petroleras se manifiesta en el hecho de continuar contratando para el transporte de su crudo buques monocasco o de favorecer la conversión de espacios protegidos en áreas de explotación petrolífera.

    En cualquier caso, considero que la actuación no se debe dirigir hacia el cambio de actitud en estas compañías, lo que parece difícil puesto que iría contra sus beneficios, sino en favorecer

  • 9

    Día - Hora: 05.11.2007 - 12:59:45

    Alvaro

    Excelente artículo. De verdad, me ha parecido muy interesante.

  • 10

    Día - Hora: 05.11.2007 - 12:58:30

    Alvaro

    Me ha gustado muhco el artículo. Excelente.

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