Núm. 205 | 10.06.2008
El pasado 3 de junio tuvo lugar en Londres la Conferencia de Banca Sostenible organizada por Financial Times (FT) y la Corporación Financiera Internacional (IFC), entidad vinculada Grupo del Banco Mundial. Es el segundo año consecutivo que se celebra este evento que reúne entre sus ponentes a algunas de las más importantes figuras internacionales de la economía y el desarrollo sostenible. El contenido de las ponencias estuvo marcado por la sombra de duda sobre si las políticas de sostenibilidad sobrevivirán al delicado estado económico.
Financial Times, como líder de opinión internacional en asuntos económicos, e IFC, como contraparte institucional volcada con el fomento del desarrollo sostenible, presentaron la conferencia como un recorrido por numerosos aspectos relacionados con el papel actual de la banca en la economía global desde la perspectiva de sostenibilidad. La agenda de la conferencia, dividida en bloques definidos por una serie de preguntas concretas, giraba en torno a una cuestión mayúscula: ¿cuál es el futuro de la sostenibilidad empresarial en una situación económica en la que la propia continuidad de los negocios puede estar amenazada?
Esta pregunta ha generado un debate que en los últimos meses ha cobrado una importancia considerable agudizado en parte por el contexto económico del momento y por el hecho de que varios medios se han ocupado en animarlo, entre ellos, curiosamente, FT. En él se plantea si la Responsabilidad Corporativa (RC) sobrevivirá o no a las dificultades que atraviesan actualmente las empresas. En el ámbito de los bancos, que parecen acusar más esta situación adversa por la crisis crediticia e hipotecaria, la respuesta pasa, como señaló Jeremy Oppenheim, Director de McKinsey & Co., por el planteamiento previo que la entidades hayan hecho de la RC.
Oppenheim describió un panorama en el que aquellas compañías que hayan asumido un compromiso real con la sostenibilidad no podrán renunciar a este, puesto que ya formaría parte de su estructura organizativa. En cambio, aquellas que hayan acogido una versión de ésta superficial y de ‘lavado de imagen’, pronto se desprenderán de esta ‘carga’. Es decir, lejos de suponer un retroceso, la adversidad estaría propiciando la expulsión del contexto global de sostenibilidad de aquellas organizaciones que únicamente procuraron el beneficio reputacional.
El director de McKinsey & Co. reconoció la necesidad de reforzar ahora los compromisos de las entidades financieras con la RC como instrumento para minimizar los riesgos presentes y futuros, llegando a sugerir que la inclusión de criterios de sostenibilidad en la gestión del riesgo diaria de los bancos debe extenderse como una práctica común para evitar prácticas de negocio muy beneficiosas en el corto plazo pero innecesariamente costosas en el largo.
La banca ante los retos sociales y ambientales
Enlazado con las conclusiones de Jeremy Oppenheim se abrió un nuevo bloque en el que un panel de expertos ofrecieron sus puntos de vista sobre la posición de los bancos en el mercado y su potencial contribución a la sostenibilidad.
Hari Bhambra, socia de Praesidium, Mitchell Feierstein, director de Productos de Emisiones de Carbono de Heyne Capital Management, Dr. Dipesh Shah, director de Jetion Holdings, y James Vaccaro, director general de Banca de Inversión de Triodos, debatieron sobre las oportunidades económicas que ha traído la creciente sensibilidad actual hacia los asuntos sociales y ambientales y cómo los bancos podrían aprovechar este panorama desde la doble perspectiva de la ética y el negocio. Sin embargo, más allá de las ventajas de la floreciente nueva economía, el debate ahondó en la paradoja de cómo la lógica cortoplacista de los servicios financieros, especialmente por las presiones desde los inversores que buscan altas rentabilidades en el menor tiempo posible, podría revisarse y convertirse en un escenario de sostenibilidad que requiere una mirada al negocio puesta en el largo plazo.
Los mercados de carbono, los productos financieros islámicos y éticos, etc., representan oportunidades de negocio que sólo pueden abordarse desde una reconversión de la banca planteada para funcionar en el largo plazo. De hecho, al hilo de las conclusiones del bloque anterior, la asunción de esta responsabilidad puede marcar la diferencia para un mejor desempeño del banco hacia el exterior, pero también y sobre todo, para su propia continuidad de una manera más estable y sostenible.
Los mercados cada vez parecen estar más volcados en orientar sus actividades de manera más responsable y sostenible en relación a la economía, la sociedad y el medio ambiente. Sin embargo, tal y como se les planteó a Bjørn Lomborg, estadístico y controvertido autor del best-seller “El ecologista escéptico”, y Richard Burrett, ex director de Sostenibilidad de ABN AMRO, ¿es posible que las compañías tengan éxito allí donde gobiernos y activistas han fallado?

Lomborg, quien optó por llevar a cabo una presentación precocinada y que valdría para cualquier evento sobre sostenibilidad, basó su argumentación en la ridiculización de detalles anecdóticos de la teoría general del cambio climático (“habrá menos osos polares”, “habrá más muertes por altas temperaturas”, etc.) para cuestionar si los esfuerzos invertidos por reducir los impactos ambientales contribuirán en algo a mejorar el medio ambiente. Su propuesta, siguiendo el Consenso de Copenhague de 2004, es invertir en desarrollo humano como medio para paliar los potenciales efectos desastrosos del cambio climático sobre las personas. De otra forma, señala Lomborg, el recorte de los derechos para contaminar hace más vulnerables a quienes más necesitan el desarrollo económico.
“Pero el hecho es que las preocupaciones ambientales nos obligan a hacer un uso más eficiente de los recursos”, fue la respuesta de Burrett, quien añadió que, en último caso, el hecho de invertir en la reducción de los impactos ambientales no tiene por qué separarse de la inversión en el desarrollo social.
En el ámbito social, los esfuerzos de los bancos y otras instituciones financieras por promover el desarrollo social se concentran cada vez más en la adaptación de servicios financieros a contextos de subdesarrollo a los que hasta ahora no se llegaba.
Muhammad Ali, de BRAC, Mary Ellen Iskenderian, de Women’s World Banking, Carlos Labarthe, de Compartamos, y el Dr. Nachiket Mor, de la Fundación ICICI para el Crecimiento Inclusivo, compartieron sus experiencias sobre el terreno de las microfinanzas y cómo este enfoque de los servicios financieros está contribuyendo al desarrollo de millones de personas.
La raíz de las microfinanzas, tal y como señalaron todos los expertos, está en comprender que 4.000 millones de personas en el mundo viven con menos de 2$ al día y con pocas o ninguna oportunidad de escapar de una situación de pobreza extrema y hereditaria. En otras palabras, 4.000 millones de clientes potenciales a los que ofrecer servicios financieros que contribuyan al desarrollo económico y social en regiones alejadas de los mercados de préstamos regulares. Sin embargo, como expuso Carlos Laberth, “las microfinanzas no son la panacea a todos los males del subdesarrollo”, sino que es necesario que, en palabras de Iskenderian, “vayan acompañadas de un apoyo educativo y cultural para fortalecer las oportunidades de progreso que brindan los créditos”.
A pesar del general tono optimista de la conferencia, tal como quedó patente en el debate final, en el que participaron Pamela Flaherty, directora general de la Fundación CITI y directora de Ciudadanía Corporativa de CITI, Tim Harford, periodista de Financial Times, John Vidal, editor de Medio Ambiente de The Guardian, y la Dra. Charlotte Grezo, directora general de Sostenibilidad de Lehman Brothers, aún queda un largo camino por recorrer hasta la sostenibilidad.
Según señalaron, esto es aún más evidente a día de hoy cuando las empresas, y sobre todo los bancos, han desarrollado estrategias concretas de RC pero han fallado en trasladar esa búsqueda de la sostenibilidad al núcleo central de todas sus áreas de negocio. Para los expertos de este panel, los problemas económicos actuales, provocados por orientaciones estratégicas poco responsables y sostenibles, revelan la necesidad de una mayor y más profunda asunción de la RC como un modelo integral de gestión empresarial a todos los niveles.
Como señaló la Dra. Charlotte Grezo, aunque es posible, y cada vez más oportuno, llegar a una situación en la que se pueda contribuir al desarrollo social y la protección ambiental sin renunciar al beneficio a través de una reconversión completa de las orientaciones estratégicas empresariales, todavía no se ha extendido en el mercado la noción de todo el potencial de la sostenibilidad como medio para asegurar el mantenimiento y crecimiento del negocio. Gracias a su posición única como proveedores de recursos financieros, los bancos pueden marcar la diferencia apostando por una nueva economía más sostenible.
Finalmente, como broche de la conferencia se entregaron los Premios FT de Banca Sostenible 2008, promovidos también por FT y IFC, a aquellas entidades que ya trabajan en esta dirección. La entidad brasileña Banco Real fue elegida como el Banco Sostenible del Año y Banco Sostenible del Año en un Mercado Emergente, ocupando las dos categorías más relevantes de estos premios. Por su parte la gestora de fondos BlueOrchard Finance y el banco de inversión Morgan Stanley fueron seleccionados en la categoría de Acuerdo Sostenible del Año, la entidad microfinanciera ASA de Blangladesh fue elegida en el apartado de Banca para la Base de la Pirámide y la entidad inversora E+Co fue elegida por el Inversor Sostenible del Año.
“Los ganadores de los Premios FT de Banca Sostenible se sitúan a la cabeza de la combinación de objetivos sociales, ambientales y financieros. Cuando las instituciones financieras de todo el mundo están reconsiderando riesgos y oportunidades en medio de circunstancias tan desafiantes, esperamos que estos premios continúen impulsando prácticas más transparentes y sostenibles en sus actividades prestatarias, financieras e inversoras”, declaró Lionel Barber, editor del Financial Times.