Núm. 216 | 30.09.2008
La legislación comunitaria que garantiza la adecuada recogida y reciclado de las pilas usadas es aplicable desde el pasado 26 de septiembre. A partir de ahora, los Estados miembros deberán trasponer esta la directiva 2006/66/CE a sus ordenamientos jurídicos, algo que, de momento, han hecho siete países entre los cuales no se encuentra España. La Comisión podría tomar medidas sancionadoras si los Estados no incorporan la ley “en un breve plazo”.
La directiva que regula el reciclaje de las pilas usadas fue aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo en 2006. Se trata de un texto que venía a revisar la directiva relativa a las pilas del año 1991. Para el comisario de Medio Ambiente, Starvros Dimas, “la revisión de la directiva relativa a las pilas constituye otro importante paso hacia el objetivo de hacer de Europa una sociedad del reciclado”.
La antigua directiva de 1991 no dejaba espacio para crear un marco homogéneo para la recogida y reciclado de las pilas. Por ejemplo, casi una de cada dos pilas portátiles (las de uso convencional y no las grandes baterías industriales) que se vendían en la UE-15 (los 15 países miembros antes de la quinta ampliación) en 2002 terminaba en vertederos o incineradores, en lugar de ser recicladas una vez usadas, según datos que aporta la Comisión.
Las pilas contienen una serie de metales que son perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente. En algunos casos son metales pesados peligrosos como el plomo, el cadmio y el mercurio. La recogida y reciclado de las pilas usadas impiden que estas sustancias lleguen al medio ambiente y permiten ahorrar energía y recursos naturales.
La nueva directiva es una revisión de la directiva relativa a las pilas de 1991, que no ha permitido controlar de forma adecuada los riesgos planteados ni crear un marco homogéneo para su recogida y reciclado. Por ejemplo, casi una de cada dos pilas ‘portátiles’ (pilas pequeñas y selladas, frente a las baterías industriales de automoción) vendida en la EU-15 en 2002 terminaba en vertederos o incineradores, en lugar de ser reciclada una vez usada. Este era el caso incluso tratándose de pilas que habían sido recogidas por separado al final de su vida útil.
Responsabilidad del productor
La nueva directiva sobre pilas expone que para 2012 se deberá recoger al menos el 25% de las pilas portátiles usadas cada año en todos los Estados miembros. En 2016 aumentará hasta el 45%.
Además, existe la obligación de que los tratamientos de reciclado de los distintos tipos de pilas alcance determinados niveles de eficiencia y que, conforme al principio de la responsabilidad del productor, los fabricantes de pilas financien los costes de recogida, tratamiento y reciclado de las pilas usadas.
Sustancias como el mercurio estarán restringidas para todos los tipos de pila. Además, a partir de ahora el cadmio no se podrá usar en pilas portátiles. La legislación también afecta a las grandes baterías, ya que se recoge que no se podrán incinerar.