EDITORIALES

Mal pronóstico

El estrés en el trabajo es causa de más del 50% de las bajas por enfermedad en España

 Núm. 207 | 24.06.2008

El estrés se apunta como un problema  social y empresarial “con futuro”. Así lo indica el ‘Acuerdo por la Salud Mental y el Bienestar’, firmado en Bruselas el pasado 13 de junio, en el marco de la conferencia ‘Juntos por la salud y el bienestar mental’, organizada por el comisario europeo de Salud, Androulla Vassiliou. Representantes de la Comisión y  el Parlamento, la presidencia del Consejo, así como de los Estados y de los distintos sectores productivos y sociales de la Unión han firmado un acuerdo para impulsar una política que favorezca la salud mental y el bienestar entre sus países miembros. 


La salud mental en el trabajo es uno de los principales ámbitos de intervención de esta política. Según lo define la Unión Europea, el estrés se acompaña de quejas o disfunciones físicas, psicológicas o sociales y es resultado de la incapacidad de los individuos de estar a la altura de las exigencias o las expectativas puestas en ellos. Situación que si perdura en el tiempo deriva con frecuencia  en problemas de salud de los sujetos al tiempo que en el entorno laboral se traduce en un alto nivel de absentismo, rotación, conflictos y costes. 
El documento firmado en Bruselas,  surge de un trabajo previo, en el que se recogía  la incidencia progresiva de los trastornos mentales en Europa,  lo que refuerza  las previsiones que ya diera la Organización Mundial de la Salud (OMS), al afirmar que en el año 2020 los problemas psicológicos serán la primera causa de incapacidad. 
Tales estudios, realizados para este acuerdo, apuntan en la dirección del entorno laboral como uno de los ámbitos donde es necesaria mayor intervención. El ritmo y la naturaleza del trabajo que realizan los europeos está cambiando y con ella la vulnerabilidad al estrés y a ciertos trastornos mentales. Algunos ejemplos señalan directamente a sectores como el de servicios en el que la interacción con el consumidor puede ser fuente de un gran estrés; o los tecnológicos, en los que la mayor dificultad es la adaptación al ritmo acelerado de los cambios que en ellos se producen.  A estos se suman nuevas prácticas laborales creadas para competir en los mercados globales que en ocasiones multiplican la inseguridad laboral  en forma de  amenaza de regulaciones de empleo o deslocalizaciones.


No se trata sólo de pronóstico futuro. El estrés es hoy un problema real para las empresas y los Estados europeos. Las enfermedades relacionadas con el estrés suponen en Francia el 25% del gasto de la Seguridad Social; mientras que en Finlandia, entre 1990 y 2003, la incapacitación por causa de problemas de salud mental se incrementó  en un 93%; y en el Reino Unido durante el año pasado el  40% de las prestaciones (3,9 billones de euros) facilitadas por bajas de larga duración se debió a trastornos mentales o del comportamiento. En España, el sindicato UGT estima que entre el 50 y el  60% de las bajas por enfermedad se deben al estrés laboral.


Se trata pues de una dolencia que, junto a las que de ella se derivan, no solo afecta o va a afectar a las arcas públicas. Las empresas también van a enfrentarse a pérdidas de productividad debidas a las bajas por enfermedad y las jubilaciones tempranas, con lo que supone de  mayores inversiones  en la gestión de recursos humanos y a la alteración del clima laboral.  Un mal pronóstico que merece la pena prevenir mediante las medidas de Responsabilidad Corporativa dirigidas a los empleados.


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