EDITORIALES

Efecto mariposa

La crisis alimentaria desatada evidencia los riesgos de una sostenibilidad mal entendida

Núm. 205 | 10.06.2008

Los tiempos que corren no son para nervios frágiles. Los cambios son veloces y la información fluye con una inmediatez que quita el aliento.  Este ritmo acelerado de las cosas viene acompañado de importantes problemas a resolver. El calentamiento global y la crisis energética condimentan hasta el paroxismo este ambiente de transformación constante,  marcado por la incertidumbre.


La Responsabilidad Corporativa (RC) es la invitación formal a las empresas a tomar parte activa en los retos que afectan a esta comunidad global. Ya sea definida desde lo local o lo internacional, la RC es una vía de acceso al mundo y su comprensión, es el reconocimiento tácito de que lo social y lo ambiental también son parte de la gestión de una empresa  solvente.  Una herramienta que permite a las compañías comprender este mundo interconectado, cambiante y enfrentado a retos históricos, y en consecuencia tomar decisiones de gestión más ponderadas y asumir un papel activo en la construcción no sólo de una marca más sostenible sino de una sociedad más sostenible.


La trascendencia de lo que se puede hacer desde una posición de Responsabilidad Corporativa está por determinar.   Para ello, hay que comprender la interconexión a la que se hacía referencia.  La reciente cumbre alimentaria de Roma se ha cerrado como un fracaso ante la falta de concesiones de los países asistentes pero ha servido para dar una lección de globalización y sostenibilidad que explica muy bien la naturaleza del contexto en el que las empresas trabajan en RC. 


La urgencia por encontrar salidas a un modelo energético costoso y contaminante ha llevado a los Gobiernos occidentales a abrazar con pasión las promesas de unos biocombustibles  que por momentos parecieron una panacea.  La maquinaria se puso en funcionamiento afanosamente para subvencionar y legislar lo necesario a favor de un nuevo combustible limpio e infinito.  Sin embargo, en estos momentos 854 millones de personas en el mundo pasan hambre. Se  está produciendo una crisis alimentaria de dimensión global.  Una crisis, anunciada por la FAO desde hace meses,  que se ha nutrido de la especulación en el mercado de alimentos, la apuesta de los Gobiernos por los biocombustibles y los efectos de un cambio climático que se ensaña con los más pobres.


Las políticas de subsidio y las normativas que han incentivado el uso de biocombustibles han favorecido  una crisis alimentaria espeluznante que se define en lo concreto: el hambre, el hambre tenaz, diaria y corrosiva de personas que no tienen ningún coche que recargar.


Las sostenibilidad cumple hoy con todos los requisitos para  constituirse en un constructo ideológico y como  tal puede amparar la creación de discursos vacíos y promesas sin fundamento, neutralizar la capacidad crítica y promover las decisiones sólo con que los asuntos tengan la etiqueta de sostenibles. Esto encierra un gran peligro porque  esta forma de pensamiento  es hoy la antesala de muchas decisiones.  Por este motivo, es aconsejable retomar una y otra vez los principios que hicieron que la sostenibilidad  fuera una aproximación razonable, cerciorarse de que hay una contribución social y ambiental por hacer y distanciarse de aquellos que viven el negocio en términos especulativos.


Cuidado por tanto con las iniciativas y compromisos internacionales que se apoyan, con los sistemas que se eligen para compensar las emisiones de CO2, con las soluciones ambientales que se incorporan para reducir la factura energética, con las organizaciones sociales que se financian, con el modelo de desarrollo que se promueve porque en este sistema influido por el ‘efecto mariposa’ todo tiene un impacto multiplicador.  

 


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3 Comentarios
  • 1

    Día - Hora: 11.06.2008 - 20:08:05

    Ze

    La tesis de Meadows (y por extensión la de Garrett Hardin, el Club de Roma, etc.)está más que desautorizada; en sus proyecciones no incluía el desarrollo tecnológico, que puede incidir directamente sobre la eficiencia en la gestión y aprovechamiento de los recursos.
    El problema radica en que ciertas aplicaciones tecnológicas, como es el caso de los biocombustibles, se señalan como una alternativa al fuel convencional cuando existe un nivel de producción de materias primas insuficiente para alcanzar un equilibrio en la asignación de recursos para todas las necesidades de consumo, entre ellas y más prioritaria, la alimentación.
    En cambio, el mayor contraste de un desarrollo tecnológico alternativo y que puede resultar realmente beneficioso y sostenible lo ofrece el aprovechamiento de energías renovables.

  • 2

    Día - Hora: 11.06.2008 - 11:44:26

    José Martín

    Creo que es una reflexión muy acertada y muy conveniente en este momento. La RSE está convirtiendose en una musica demasiado pegadiza y empresas se han entregado a algo que cada dia mas parecen los pasos del Macarena. Esperpentico.

  • 3

    Día - Hora: 11.06.2008 - 11:12:07

    Mº Carmen Otero

    seriá conveniente releerse los Limites del crecimiento de DENNIS L. MEADOWS,y ver que hemos sido capaces de hacer en 40 años.

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